¿Dónde está el punto de inflexión? Yo secundo la huelga.

Desde hace bastantes años vengo poniendo en duda todas las acciones de los sindicatos y su capacidad para representar a los trabajadores. Esa era la razón principal que me hacía dudar sobre el apoyo a esta jornada de huelga. Otra de las razones era el beneficio que podía obtener de ella el partido fascista y en general todos los neoliberales (responsables reales de esta crisis). Sin embargo, me he dado cuenta de que, esta mal llamada reforma laboral (sería más correcto llamarle desastre nacional), va a acabar con el poco empleo “justo” que queda.
Siempre he insistido en afirmar que el paro es un mal endémico de nuestro país, sin embargo, las medidas de protección de empleo salvaban algunos de puestos laborales decentes de crisis en crisis. Cosa que en último término servía de ejemplo para recuperar parte de ese tipo de puestos en los momentos de bonanza (cuando las empresas se benefician sin pensar en las personas de quien se han aprovechado).
Nuestro país, es cierto, necesita abaratar el empleo, pero el bloque neoliberal (PP, CiU, PNV y alguno más) prefiere forzar el abaratamiento del despido. Si el empleo es caro y el desempleo barato… ¿cuál es la conclusión?
Por si no fuese bastante se penalizan las bajas por enfermedad convirtiéndolas en razón de despido y, al tiempo, se sube la edad de jubilación a los 67… ¿quién va a poder llegar empleado a esa edad?
No es un reforma laboral, es un pacto para que empresarios como el inmoral presidente de la Patronal española, puedan deshacerse impunemente de las personas que han generado su riqueza. Es una ley para quitar las últimas responsabilidades a los causantes de la crisis.
No hace falta ser muy listo, pues, para darse cuenta de que esta “reforma”, lejos de mejorar el problema del paro, lo va a agravar. Pero es que además también va a bajar la productividad real del país pues, en primer lugar cunde el desanimo entre los trabajadores y, además, para reducir costos, los trabajadores que ejercerán a partir de ahora no van a ser los más cualificados.
Hasta hace unos meses España, a pesar de la enorme cantidad de bajas laborales que según la patronal sufría, era el país con mayor productividad por dinero invertido en trabajadores. Cierto que era de los últimos por hora trabajada, pero es que nuestros salarios son de miseria comparados con los precios que nos rodean. También es cierto que los españoles son los empleados menos dispuestos a desplazarse para ocupar un empleo, sin embargo ya demostramos que eso, lejos de ser en realidad un problema, era una riqueza económica que evitaba una situación mucho más desastrosa.
Está claro que no se pueden tomar medidas sin tener en cuenta las características del país, pero mucho menos perjudicando a los más necesitados, quitándoles sus últimas esperanzas y apoyando a aquellos, que en último término, son los responsables de nuestros actuales problemas.
Por todo esto y mucho más, yo secundo esta jornada de huelga.

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2 respuestas a ¿Dónde está el punto de inflexión? Yo secundo la huelga.

  1. cantueso dijo:

    Pero también deberías decir que esa “era el país con mayor productividad por dinero invertido en trabajadores” dependía de la burbuja inmobiliaria. Si el piso donde vivo me costó 54 000 euros hace unos 9 años, y unos años después valía 250 000,-, ¿cómo te lo explicas?
    ¿Tanto había subido la productividad?

    • vhonkhamy2 dijo:

      Creo que confundes el significado de productividad. Pero es normal, cada vez que alguien sale por la tele le da una dimensión diferente. No es cierto que en este país la productividad por inversión en trabajadores fuese elevada. Al contrario de lo que dices era y sigue siendo (a pesar de lo caro que es emplear) la más baja de la UE (incluso inferior a Lituania que es el país que nos sigue). Lo que sí es muy cara es pagar a los ejecutivos de las empresas. Las grandes empresas de nuestro país no dudan en despedir obreros productores, pero mantiene puestos y salarios de un grupo de zánganos con corbata que encarece, al final, todos los procesos productivos. La España de las manos muertas sigue viva 500 años después.

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