Telefónica usa la tortura física para ganar el convenio.

Telefónica está en huelga… ¿alguien lo sabía? Seguro que no, el teléfono no se ha parado, el adsl funciona tan bien o tan mal (según puntos de vista) como siempre y los accionistas de la bolsa tampoco parecen haberse enterado porque sigue con los mismos dientes de sierra de siempre. Entonces… ¿por qué debería preocuparnos una huelga en Telefónica?

Vemos a los camioneros pelear por su pan y nos joden las carreteras y la cesta de la compra, pero les comprendemos; oímos que los pescadores están en lucha y aunque el típico pescaíto nacional no se detiene en nuestras mesas, guardamos un sentimiento solidario hacia ellos… ¿Pero los telefónicos?

Hasta el 60% de la plantilla (que no es precisamente pequeña) ha secundado los paros que se vienen dando cada jueves del mes de junio. Sin embargo, los abusivos servicios mínimos establecidos por la empresa con el beneplácito del ministerio del trabajo, han impedido que ni usted ni nadie sientan el menor atisbo de que existiera algo parecido a una huelga.

Tampoco importa demasiado porque la imagen que tienen los españolitos de a pie del trabajo en Telefónica es que es una bicoca… y saben una cosa, puede que un día lo fuera pero hoy ya no y, lo que es peor, si mañana la empresa logra su propósito, con la colaboración de los sindicatos “quitacolumnistas” de CC.OO. y UGT, podremos ver a personal que en su día superó duras oposiciones, con estudios universitarios en su mayoría, en el pasto del hambre. Si usted cree que esa huelga no le importa es que no conoce a este país. Los empleados de Telefónica, durante años, abrieron las puertas en los avances sociales para que se extendieran a los demás trabajadores del país, pero desde principios de los 90, cuando los citados sindicatos empezaron a coaligarse con la empresa, llegaron una serie de retrocesos que también, ahora, se siguen extendiendo por toda la sociedad.

Los empleados de Telefónica están defendiendo ahora su último bastión, si caen ya no quedará lugar para nadie. Si caen ya no se moleste en dar carreras a sus hijos, en llevarlos siquiera al colegio porque dará igual, lo único que importará es tener un buen enchufe que les permita sobrevivir trabajando 12 horas diarias y, sobre todo, no espere que les den nietos, porque ellos ya no tendrán tiempo para ser padres de sus hijos.

Los empleados de Telefónica están dispuestos a aguantar, llevan muchas batallas perdidas, y el enemigo posee una fuerza descomunal, además, parte de la fuerza de los trabajadores está siendo arrebatada por los dos Judas que ya se vendieron por 29 monedas y media, pero aguantan el envate de una fuerza superior con estoico heroismo. 

La lucha es desigual y, aún así, la empresa no duda en utilizar la guerra sucia para conseguir sus objetivos. Sin ir más lejos, en el área de Barcelona, están repartiendo a sus empleados por diferentes centros, separándolos y obligándoles, aunque parezca increíble, a utilizar “sillas de tortura”. Sé que parece ciencia ficción, pero han prohibido el uso de sillas viejas y han obligado a utilizar un extraño modelo que incumplen los consejos tanto del Ministerio del Trabajo como de la Conselleria de Salut. Ambas entidades especifican que las sillas de oficina, en las cuales se pasan largas jornadas de trabajo, deben tener respaldos regulables en inclinación y altura para prevenir posibles lesiones en la columna vertebral. Pues bien, la sillas impuestas expresamente por la empresa, poseen un respaldo rígido que queda, en personas de una cierta envergadura (la más frecuente), por debajo de los omoplatos, con una inclinación del respaldo respecto a la base de la silla fija en 91º y con una curva entre respaldo y base que impide el acercamiento de la zona lumbar baja al respaldo. En definitiva, son sillas que para personas con más de 1.75 cm de estatura y 80 kilos de peso, a la corta, puede provocar agotamiento de los músculos de la espalda con dolor en las vertebras superiores y cervicales y, a la larga, problemas en la zona inferior con hernias discales. Sólo decir que, las personas más voluminosas, pueden empezar a padecer dolores sólo 20 minutos después de sentarse en una de esas sillas para trabajar. Pues bien, eso la empresa también lo niega.

En estos momentos, los empleados de Telefónica también están siendo torturados por unos directivos que no dan ningún valor real a la empresa y se llevan nominas que  suman varias veces las del total de de la enorme plantilla.

Ladrones, torturadores… ¿asesinos?

El mundo anda muy mal, los camioneros y pescadores luchan por sus vidas, pero en un oscuro silencio se está llevando otra lucha en que puede estar perdiendose su propia vida.

 

 

 

 

ataud_modelo_espigaestelMedios 

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2 respuestas a Telefónica usa la tortura física para ganar el convenio.

  1. Nieves dijo:

    Hola, holita…paseando por estos espacios de las almas libres, me he topado con el tuyo. ojala yo me espresara con tanta fluidez.
    Me ha gustado,  prometo pasar con algo mas de tiempo…por lo pronto te dejo mi saludo y mi invitacion a que visites mi espace…
    y si te gusta me lo dices porfiiiiiii
     

  2. Mimi dijo:

    Yo no tenía ni idea, no he visto ninguna noticia de huelga, ni en la tele ni nada.
    Un abrazo.

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