Traducciones, letras de canciones y poemas.

Traducciones, letras de canciones y poemas.

Si
alguna vez existió la Torre de Babel y si representó lo que la biblia
afirma, en ella se generó una de nuestras más terribles frustraciones,
la pérdida que se produce en toda obra literaria cuando se traduce.
Hace más de veinte años, cuando leía "Macbeth", un amigo norteamericano me hablaba de las excelencias del lenguaje de William Shakespeare. Yo me quedé mirándolo con cara de "no me baciles
tío", pero aquella tarde hice algo más y, hasta entonces, poco habitual
en mí: leer el prólogo y presentación de la obra. Entre otras cosas,
venían a decir lo que ya me había contado mi amigo. Que Shakespeare mimaba el lenguaje, pero, sin embargo, aquel Macbeth
que yo leía, a parte de algún arcaísmo que me molestaba bastante, no
mostraba nada destacable en aquel aspecto. Todo y que lo que llevaba
leído hasta entonces era muy interesante, aquello me desánimo mucho,
tanto que me propuse no volver a leer poesía traducida de otro idioma
nunca más. Afortunadamente no cumplí mi promesa.
Tuve que habituarme
al desengaño, pero no podía perder una interesante fuente de
información por el simple desconocimiento de otras lenguas. La pérdida
de matices, no obstante, desde entonces, es algo que no me ha dejado de
fastidiar, por ello, junto a la traducción, siempre procuro tener el
original para, con mi mal francés y mi peor inglés, intentar absorber
algo de la esencia de la obra… con las lenguas románicas aún consigo
algo, pero  alemán, ruso, flamenco…  me dejan bastante lejos de
imaginarme esa esencia y no hablemos  ya de chino, japonés  o,
simplemente, griego.
En una ocasión, leyendo un artículo
periodístico sobre "El Quijote", comentaban que uno de los secretos de
su éxito estaba en una magnífica traducción al inglés, casi cien años
después de su primera edición en castellano, que en sí misma era una
obra de arte de la lengua inglesa. Tanto era así que existía alguna
traducción al castellano de la versión inglesa… una auténtica
aberración, pero siempre han existido grandes traductores que
consideraban la obra traducida como algo propio, por desgracia, esa
apropiación les lleva a ser capaces de modificar todo aquello que no
les agrada y "mejorar" la obra.
Si la obra en prosa puede sufrir
notables alteraciones con los cambios culturales e idiomáticos, la
poesía ve alterados su ritmo y su rima, a la par de que muchos juegos
de palabras desaparecen sin dejar rastro o peor, dejando un rastro de
una nada sutil ininteligibilidad.
Ocasionalmente, alguna de esas obras poéticas, a pesar de sus perdidas,
sigue manteniendo un encanto en las nuevas palabras que le acogen.
Si lees…

Si yo deseo un agua de Europa, es el charco
negro y frío donde, en el crepúsculo embalsamado
un niño en cuclillas colmado de tristezas, suelta
un barco frágil como una mariposa de mayo.

 Esta estrofa del "barco borracho" de Arthur Rimbaud queda bastante estúpida una vez traducida, pero la sonoridad del original…

Si je désire une eau d’Europe, c’est la flache
    Noire et froide vers le crépuscule embaumé
    Un enfant accroupi plein de tristesses, lâche
    Un bateau frêle comme un papillon de mai.

Hasta el título original cobra vida "Le Bateau Ivre". Así pues, Rimbaud es, en general, uno de esos autores que no superan la barrera del idioma.

So, well go no more a roving

So late into the night,

Though the heart be still as loving,

And the moon be still as bright.

Así es, no volveremos a vagar

Tan tarde en la noche,

Aunque el corazón siga amando

Y la luna conserve el mismo brillo.

For the sword outwears its sheath,

And the soul wears out the breast,

And the hearth must pause to breathe,

And love itself have rest.

Pues la espada gasta su vaina,

Y el alma desgasta el pecho,

Y el corazón debe detenerse a respirar,

Y aún el amor debe descansar.

Though the night was made for loving,

And the days return too soon,

Yet well go no more a roving

By the light of the moon.

Aunque la noche fue hecha para amar,

Y demasiado pronto vuelven los días,

Aún así no volveremos a vagar

A la luz de la luna.

Lord Byron nos distrae con un poemilla
que, de rimar en castellano, sería una obra de bajísima calidad,
plagada de terminaciones verbales, su temática es vulgar y vemos que
sus argumentos resultan casi infantiles, pero si dejamos que alguien
con conocimiento de la lengua inglesa nos lo recite en su forma
original, descubriremos un ritmo elegante y armonioso que compensa sus
limitadas formas.
No todos los poemas de Byron
sufren tanta perdida, es cierto, este se ha elegido con intención, pero
no ha sido tan difícil, a la mayoría les ocurre, entre otras razones,
porque los criterios de calidad en una lengua y otra son ligeramente
diferentes.


" Pájaros perdidos de verano vienen a mi ventana, cantan,


y se van volando.


Y hojas amarillas de otoño, que no saben cantar,


aletean y caen en ella, en un suspiro.




Vagabundillos del universo, tropel de seres pequeñitos,


¡dejad la huella de vuestros pies en mis palabras!




Para quien lo sabe amar, el mundo se quita su careta de


infinito. Se hace tan pequeño como una canción, como un


beso de lo eterno.




Las lágrimas de la tierra le tienen siempre en flor


su sonrisa.




Si lloras por haber perdido el sol, las lágrimas no te dejarán


ver las estrellas.




-Mar, ¿qué estás hablando?


Una pregunta eterna.


-Tú, cielo, ¿qué respondes?


El eterno silencio.




¡Oye, corazón mío, los suspiros del mundo, que está


queriendo amarte!




El misterio de la vida es tan grande como la sombra en


la noche. La ilusión de la sabiduría es como la niebla del


amanecer.




No te dejes tu amor sobre el precipicio.




Me he sentado, esta mañana, en mi balcón, para ver el


mundo. Y él, caminante, se detiene un punto, me saluda y


se va.




Menudos pensamientos míos, ¡con qué rumor de hojas


suspiráis vuestra alegría en mi imaginación!




Tú no ves lo que eres, sino su sombra.




Si me está negado el amor, ¿por qué, entonces, amanece;


¿por qué susurra el viento del sur entre las hojas recién nacidas?


Si me está negado el amor, ¿por qué, entonces,


la medianoche entristece con nostálgico silencio a las estrellas?
"

Estos son "Los pájaros perdidos" de Rabindranath Tagore
y creo que la métrica y la rima no son necesarias para captar gran
cantidad de bellas frases y hermosas palabras. El tamiz de la
traducción parece no cebarse con el escritor indio, sin embargo,
acostumbramos a llamar prosa poética a su obra… ¿será ese el secreto
para escapar a la maldición de la Torre de Babel?

Hace muchos
años, cuando la poesía estaba más viva en mí, un profesor de lengua me
dio una definición de poesía que, durante tiempo, acepte a pie juntillas:
"la poesía es el juego del poeta con el idioma". Pero ahora vemos que,
en tal caso, si el idioma cambia, el poema traducido pierde la partida.
Sin embargo, cuando el jugador supera la barrera de las formas y se
atreve a jugar con la lógica y las formas más allá de las mismas
letras, la obra supera las barreras de la traducción y sigue dejando un
buen sabor de boca más allá del idioma que lo alumbró.

Otro tanto
ocurre con las letras de canciones, que en el fondo también son poemas,
sin embargo, dado que, por lo general, una canción trata de contarnos
una historia, la traducción sólo le hace perder la posibilidad de
cantarla sin desafinar.

Y dándole vueltas a la tuerca llegamos al "Ulises" de Joyce,
su carácter poético, en lo que respecta a las formas, puede ser la base
de la dificultad para leer su traducción a la lengua de Cervantes.
Esta inquietud se la trasladé, en forma de pregunta, a mi amigo
norteamericano, pero su respuesta categórica no me dejo lugar a dudas.
El "Ulises" de Joyce sigue siendo igual de peñazo en la versión original. Tal y como él me lo dijo: "un auténtico tostón destinado a eruditos y pedantes varios".

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Una respuesta a Traducciones, letras de canciones y poemas.

  1. Dan dijo:

    Mmm, muy interesantes reflexiones, todo ello unido a una base literaria muy culta. En lo que es narración, en prosa, he encontrado que muchas novelas pierden parte de su esencia pero de una forma menos punzante, no destruye al autor. Por ejemplo, Poe a mi parecer en la traducción aún mantiene su estilo, pese a que ya se sabe… Sin embargo he leido poco o nada de poesía traducida, quizá porque se pierde demasiado, no existe la misma riqueza y sobre todo porque cada lengua posee unas estructuras suficientes y existen traducciones que son un desastre. Incluso entre las lenguas romances la distancia me parece demasiada. Cuando escribo en català no suelo traducirlo pese a que yo mismo pueda mantener la esencia en la traducción, además me es muy dolorosa, no le encuentro placer… El otro día, escribí un poco de prosa poética "El flaire de la Mediterrània" y su traducción dejaba mucho que desear, traducir "flaire" al castellano como "perfume" "aroma" ¿"olor"? No, no,no, no me gusta, flaire me queda mucho mejor, y sólo es una palabra. Muy buen texto, muy trabajado, incluso buscando fuentes. Estás hecho un fiera!

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