Zoofilia en tres tiempos

ZOOFILIA EN TRES TIEMPOS.

 

 

Zoofilia en el ascensor

 

Entras en el vestíbulo de la escalera y el vecino del cuarto, junto a su perro, te espera con la puerta del ascensor abierta.
¿Será cosa de amabilidad?
–¿Sube?
–¡No gracias! En la actualidad no practico la zoofilia.
Y es que todos los perros hacen lo mismo. Nada más verse en el pequeño habitáculo de la cabina a meter su hocico húmedo en la entrepierna del extraño..
Nunca sabes si quiere arrancarte de un bocado tus partes nobles o hacerte una mamada. En cualquier caso no me apetece y tampoco siento deseos de que me toquetee ahí con su hocico.
Cuanto nos quejaríamos de una acción así realizada por otro humano. Lo consideraríamos una agresión sexual, pero nadie denuncia al perro, ni al dueño por esa humillación, ni tan siquiera cuando le vemos sonreír solapadamente (al dueño, no al perro, aunque a veces cueste diferenciarlos). No serán verdaderos pervertidos esos vecinos que te invitan a compartir esos instantes de intimidad en el ascensor con su can.
En cualquier caso digo: ¡NO!. No practicaré la zoofilia en un ascensor ni dejaré que su perro viole mis zonas íntimas.

 

Respuesta de su vecino del cuarto

¡Hola!
Soy su vecino del cuarto y, antes de que diga nada, sepa que mi perro tiene todas las vacunas. Incluso está vacunado contra la gripe aviar. Y, sinceramente, yo soy el primero que no quiere que mi Chuchy vaya chupando cosas extrañas por ahí.
Sepan todos que mi perro está entrenado para vivir con humanos verdaderamente humanos como lo somos sus dueños y que si reacciona así en el ascensor es, o bien porque usted no se cambia de ropa interior ni los domingos o porque habrá estado haciendo cochinadas por ahí.
Ya va siendo hora de que pongamos un poco de limite a esos que llamamos humanos y luego tienen más parecido con los padres de los jamones.
Y ojito con criticar los excrementos de mi perro, que después de todo, con los impuestos que llegamos a pagar, ya va siendo hora de que los pipicanes estén limpios.
Atentamente el dueño del guapísimo y reguapísimo Chuchy y también vecino del cuarto.

 

El retorno del vecino del cuarto

Ayer entré en mi escalera y me encontré a mi vecino del cuarto dialogando con su Chuchy. El dueño le hablaba de política ficción (todo es ficción lo que dice ese hombre) y el perrazo sentado, meneaba la cola y sacaba la lengua.
Cuando pase junto ellos el perro ladró y el dueño gruñó… o tal vez fuera al revés. No lo sé y tampoco me paré para averiguarlo, tiré escaleras arriba no fuera que me acompañarán en el ascensor. Yo llegaba cansado del trabajo y no tenía ganas de relaciones sexuales.
Al llegar a casa, y pretender hacerme la cena, descubrí varios bistecs apestando mi nevera, los tiré a la basura, pero enseguida me di cuenta de que eso apestaría toda la casa, así que vacié todas las papeleras de la casa en el cubo principal, cerré la bolsa de basura y bajé a tirarla.
Al salir por el vestíbulo, el Chuchy estaba de pie hablando de la Pantoja y el dueño sentado, moviendo la cola y sacando la lengua. De nuevo el perro gruñó o ladró o… bueno oí un gruñido y un ladrido y los dos movieron la boca.
Cuando volví ya estaban en los preliminares. Subí corriendo las escaleras, no estaba para tríos. Entré en casa y atranqué la puerta.
Y ahora no me atrevo a salir de casa.

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