En la escuela (El Bork)

En la escuela (El Bork)

 

En los últimos años, gracias a los políticas “progresistas” del PP y similares, hemos ido viendo cómo se reducían las inversiones en el apartado educación; base indiscutible de la sociedad presente y futura.

Sin embargo, las malas hierbas ya estaban plantadas en el ámbito académico desde mucho antes, puede que algunas lo estuvieran desde siempre.

Las nuevas políticas educativas piden colaboración de los padres, pero la realidad es la de dejar en hombros de estos la responsabilidad de todos los errores de este sistema educativo. A menudo saturan los medios de comunicación con la imagen de adolescentes psicópatas causantes de terroríficos daños psíquicos, físicos y materiales a compañeros y personal docente y siempre se responsabiliza en exclusiva a los padres con imágenes de familias desestructuradas, comportamientos atípicos o lo que caiga. Nunca hablamos de los errores de la enseñanza primaria, el exceso de profesorado de un solo sexo en preescolar y primaria que genera conductas anómalas sin ejemplos plurales, el descontrol en los recreos para vigilar conductas de acoso, la falta de capacidad para introducir valores, la tendencia en homogeneizar al alumnado para comodidad de los educadores promocionando las actuaciones picaras por encima de las sinceras, el bajísimo nivel pedagógico (en especial en la escuela pública), el exceso de alumnos, la introducción de alumnos con deficiencias en muchas asignaturas que pasan curso sin alcanzar un nivel mínimo de comprensión, la creación de asociaciones de padres con centros de poder que se hacen ejecutoras y excluyentes creando niños aislados y la incapacidad para estimular correctamente a niños que, curiosamente, fuera de los centros si son adecuadamente estimulados…

En definitiva, en los medios de prensa se llenan la boca acusando a los padres de los males de la secundaria pero nunca culpan del problema a la primaria e incluso preescolar.

No existen dos niños iguales y por tanto no existe un tratamiento idéntico, así que esperar clases homogéneas de zombis en lugar de niños más que una utopía es un crimen.

El actual sistema, por si fuera poco, impide tratar convenientemente a menores relacionados con la delincuencia, menos aún evitar que llegue esa relación. Curiosamente ese primer contacto se produce, la mayoría de las veces, en el interior de los centros educativos, no es una cosa nueva. Aun así los padres terminan por ser los únicos responsables para ellos y encima, en el colmo de la ineficacia, termina por tratar a todos los menores que se salgan del standard como delincuentes. Y esto ya es válido en la guardería y se mantiene hasta la universidad. Poco importa la edad y poco el problema, lo mismo da el pandillero de 16 años que el niño hiperactivo de 6; los únicos responsables son los padres.

Este sistema solo desea niños standard, algo parecido a lo que en la serie Star Trek llamarían sociedad Bork o “el bork”. Y su expresión sería algo así:

La enseñanza es irrelevante, los individuos son irrelevantes, la resistencia es inútil, seréis asimilados o moriréis”.

Como siempre, lo terrible no está en un cuerpo social de personas al “servicio” de la educación que están fallando, sino en un colectivo de padres que no solo no se rebelan contra esa injusticia, sino que forman parte del problema.

Si tengo un niño standard, un niño que no destaca, un niño perfectamente asimilado por el sistema, que aunque sea un inútil no va a dar problemas, por qué tendría que plantar que plantar batalla al sistema por esos inadaptados que solo pretenden modificar la necesaria estabilidad del sistema.

Triste es que la estabilidad pase por encima de todo siempre que no sean los afectados. Si por estos seres sin espíritu fuera aún estaríamos intentando hacer fuego con dos ramitas (digo intentando porque les falta el espíritu necesario para conseguirlo). Y crean que estos partidarios de la estabilidad son una gran mayoría, así que no se extrañen si sus hijos no saben nada de nada cuando el sistema acabe con ellos; eso sí tendrán un título para poder formar parte del enjambre.

La escuela representa al sistema educativo y la escuela pública, la más vilipendiada y vituperada, es a su vez la más representativa, pero en este país tenemos otro tipo de escuela tan nefasta o más: la escuela religiosa.

Ya es lamentable que en el siglo XXI exista una asignatura de religión (optativa o no), pero que se introduzca a grupos de niños en una inmersión religiosa como la realizada por la mayoría de estos centros es altamente peligroso.

Desgraciadamente estamos viviendo en estos momentos unos niveles de fundamentalismo católico incluso superiores a los de la etapa franquista, afortunadamente su seguidores son menos; es pues realmente alarmante que sus sectas dominantes pretendan comparar la asignatura de religión a otras tan necesarias como las lenguas o las ciencias. Y si esto nos confunde a nosotros que va a ser de esos pequeños aprendices que intentan comprender un mundo en crisis. ¿Vamos a seguir alimentándolos con los caducos valores de una religión que en muchos puntos transgrede la constitución e incluso falta a los valores de la carta de derechos humanos?

Religión y escuela terminan por quitar la iniciativa a los padres. Unos padres que, por traer al mundo a estos cada vez más tarde, deberían tener sus valores más claros y deberían reivindicar un apartado que es suyo, el de la moral; para que el colegio intentara, como mínimo, responder a sus expectativas. Tenemos de esta forma una alarmante contradicción en el hecho de que la escuela responsabiliza de la moral a los padres, pero a un tiempo interfiere sin ninguna clase de respeto.

El colegio debe poner normas de obligado cumplimiento, pero debe informar adecuadamente y educar respecto a ellas, es su obligación para el buen funcionamiento, pero a un tiempo debe respetar las normas de las familias… su moral.

Un ejemplo claro fueron las campañas del 2003 i 2004 con el lema de NO A LA GUERRA. Parecía muy ético y moral, pero era una labor que no correspondía a la escuela. El gobierno de la nación, en manos del PP por aquel entonces, gracias al sufragio universal, tomó la decisión de enviar tropas a Irak (una decisión errónea desde mi punto de vista, quede claro para que nadie se vaya por las ramas). La ciudadanía ejerció su derecho a discrepar mediante manifestaciones, campañas, adhesivos, caceroladas… pero también se inició una campaña en las escuelas, y eso ya no estuvo tan bien. Se hubiera podido entender la creación de foros de discusión entre los más mayores para expresar sus puntos de vista e incluso la posibilidad de hacer trabajos sin trabas morales. Pero lo que se hizo fue unidireccional. Se plantó un círculo de prohibición sobre la silueta de una bomba. Aquello fue un ultraje a la labor de las familias, el colegio se apropió de una faceta que no le pertenecía y además con los recursos de una enseñanza que se dejó de dar.

Se imaginan como pudieron sentirse de perseguidas y confundidas las criaturas cuyas familias apoyaban la política gubernamental (un gobierno que, errado o no, había sido elegido democráticamente) o simplemente eran del PP.

Aquellos días, junto al ejercicio democrático de la reivindicación lícita que minó la popularidad de los gobernantes, apareció el agravio a los niños debido a la confusión de sus educadores por el concepto de democracia i el desconocimiento de los límites morales, lesionando gravemente los conceptos de libertad, respeto y tolerancia junto al de democracia.

En cualquier caso hay que darse cuenta de que es en la más tierna infancia cuando se trata de inculcar el espíritu de la colmena, pero se hace a costa del individuo. Los colegios públicos para comodidad del profesorado i los colegios religiosos para no dejarlos escapar de sus dogmas de fe, pero siempre intentando encauzarlos.

Sé que en este punto muchos católicos no estarán de acuerdo, es lógico, son parte de esa colmena bien estructurada, difícilmente pueden entender la profundidad de este dilema, para ellos dos casos de estudio:

-El primero pasó hace pocos años en Madrid, donde una escuela concertada laica (de las relativamente pocas que hay) i con un cierto prestigio, de un curso para otro pasó a ser propiedad de los Legionarios de Cristo, una agrupación de notorio integrismo católico. El alumnado, mayoritariamente no religioso o católicos no integristas, no tuvo tiempo ni oportunidad de cambiar de escuela y se les impuso las draconianas normas de esta congragación (normas posiblemente inconstitucionales). Por supuesto la enseñanza religiosa pasó a ser obligatoria… ¿Se lo imaginan?

-El segundo caso es en Francia, un país donde el laicismo razonable parece haber inundado totalmente sus instituciones. Allí el número de personas que procesan la religión musulmana es muy grande y sigue aumentando. El caso es que las restricciones que el islam impone a la mujer choca gravemente con el espíritu liberal e igualitario de esa república. Bajo este signo el gobierno francés creo normas para impedir a las estudiantes portar el pañuelo en la cabeza. Sin embargo, esto generó un nuevo problema y era la discriminación frente a otras religiones. Intentó corregirlo prohibiendo en los centros de estudio todos los signos visibles de tipo religioso: cruces, estrellas de David,… pero como resultado aumento la irritación popular. El estado francés sigue buscando una salida al problema.

De estos dos casos, espero que las personas que profesan alguna fe entiendan que no están solos, que deben compartir el planeta con otras cuya moral difiere de la suya y que están en su derecho de considerarla la mejor como ellos hacen. Debe entenderse que libertad y tolerancia implica que no se pueden imponer normas morales de unos a otros ya que si así fuera deberían ilegalizarse todas las religiones por contener muchos puntos y valores de inconstitucionalidad. Ni la religión católica ni ninguna otra tiene derecho a imponer sus preceptos i normas morales a la sociedad en general, deben restringirse, necesariamente, al círculo de los que profesan su fe.

El integrismo no es exclusivo de la religión. ¿Se han preguntado cómo son los colegios de los ricos? No son públicos, no son concertados, no son religiosos, pero tampoco son la panacea. En ellos el nivel educativo se supone alto… muy alto, pero sus cuotas deben serlo más para separar el grano de la paja, separar el poder y el dinero e todo lo demás. Son colegios donde hay algo más importante que la enseñanza en sí; dado que sus alumnos formarán la oligarquía del futuro i, por lo que se ve hoy, su nivel intelectual y sus capacidades verdaderas no superan a las del resto… la paja. Lo importante de estas escuelas, que en algunos países suelen ser internados, son las relaciones sociales, cada uno de sus alumnos va a conocer, a trabar amistad con un gran número de figuras bien posicionadas del mañana i con sus lazos de amistad seguirá manteniendo el bunquer del poder a salvo de intrusos.

Ninguno de los que de niños que estudiaron conmigo en colegio es hoy una persona notoria ni ostenta poder alguno, es por ello que yo tampoco tengo un gran cargo que me permita vivir de lo que supuestamente sé y nadie lo tiene en cuenta. Es decir, que uno tiene la capacidad de los amigos que tiene y no de su valor real, por tanto la moral tampoco puede ser diferente.

Pero si el poder es una red de amigos dónde queda la enseñanza.

En la educación no solo intervienen los machacados padres y el uniformador colegio, todo el entorno colabora y un elemento reconocido es la televisión. Si son padres ya saben cuán fascinados se sienten los niños, en general (mi hijo no, pero no es mérito mío… creo), por la llamada caja tonta. Desgraciadamente esta no parece estar por la labor, la prueba está en que solo dos canales minoritarios se dirigen a los niños a diario, y no me refiero al montón de anuncios con los que se intenta manipularlos. Cuenten los programas culturales que hay en la tele de 17 a 20 horas… y ahora cuenten los programas rosa (por llamarles de alguna manera)… ¿Me explico?

Los niños terminan viendo telebasura i terminan sacando fuera todo lo que les llega por sus sentidos. Las cadenas de televisión hacen su agosto, pero cuando las asociaciones cívicas i de consumidores empiezan a tomar cartas en el asunto dan respuestas como la siguiente:

Tele 5 y Antena 3 culpan a los padres de que los niños vean telebasura.

(Sacado de un titular de La Vanguardia del día 16/11/2004)

Según ellos el padre del drogadicto es más culpable que el camello. Pues eso es lo que son, ya que suministran esa droga llamada telebasura en el horario infantil y sin ningún tipo de restricciones. Curiosamente, mientras el padre tiene el castigo de ver a su hijo consumido por la droga ellos ganan dinero y pueden seguir accediendo libremente a los medios de comunicación para dar su dogmático mensaje… porque ellos son los medios de comunicación y ahí nadie puede llevarles la contraria.

Sin embargo, no vamos a quitarle culpabilidad a los padres, responsables verdaderos de la educación de los niños. Pero hay más, no olvidemos que todos los que ganan dinero con ello, emisoras, productores y sobre todo las empresas que pagan anuncios en esos programas, ya que estos son los responsables últimos, los grandes capos de esa droga.

No dejaré de insistir en que los padres son responsables, o debería serlo, de la educación de sus hijos i creo que ya es la tercera vez que lo digo. Pero no olvidemos que a ningún padre se le deja educar a sus hijos a su gusto, todo son interferencias para intentar atrápalo en la colmena.

Sé que me estoy alargando en las mismas cosas, pero aún quiero dar una vuelta más de tuerca. Quiero denunciar uno de los últimos anuncios de la asociación contra la droga, aquel en que se pretende mostrar la educación de un hijo a lo largo de los años con la frase no hagas esto o lo otro y al final, ya mayor, le ofrecen droga, se escucha una voz en off que ironiza:- ¿Qué se dice?-. I el muchacho que contesta educadamente:- ¡Gracias!- . Al parecer la respuesta acertada era “¡No!”, pero eso no lo explican. Para rematar la voz en off dice:-¿No tenías que haberle enseñado algo más a tu hijo?

Imaginen ahora unos padres que han sacrificado todo por sus hijos y han estado a su lado siempre que les han necesitado, solo uno de sus hijos se engancha a la droga ¿le habrán enseñado diferente que a los demás?

Los padres usan las herramientas que tienen a mano, de la manera que pueden o se lo permiten, para enseñar a sus hijos la noble profesión de ser personas y, a veces, la desgracia, la casualidad, el exceso de dureza, el exceso de blandura, el exceso de bondad, el exceso de no excederse… los lleva por el mal camino que tanto puede ser la droga, como el alcohol, como la delincuencia, como la pobreza (siempre según la publicidad), como la arrogancia, como la demencia, como…

Todo padre desea ver a sus hijos triunfando, pero por cada triunfador hay un gran número de fracasados ¿Es decente culpabilizar más a esos padres que ya están sufriendo? Pues, dado el bajo nivel pedagógico del anuncio de la asociación contra las drogas, parece que esa es su única intención. Está claro que anuncios como ese no disminuirá el número de muchachos que probarán la droga, pero seguro que lograrán aumentar el número de personas que se sentirán como verdaderos desgraciados. ¡Felicidades!.

Desde su nacimiento, el ser humano, está expuesto al mundo. Nadie sabe, a ciencia cierta, que traemos en nuestros genes y que adquirimos en nuestro proceso educativo; de hecho, durante siglos la filosofía, la medicina, la psicología… han tratado, casi en vano, de definir que es innato i que adquirido. No es justo, por tanto, culpar a nadie de la ambigüedad, pero sí debe denunciarse la tendencia a culpar para omitir responsabilidades.

De este modo y como resumen, debe quedar claro que los padres son los máximos responsables de la educación de sus hijos, pero eso no da derecho a publicistas, dirigentes de cadenas de televisión, profesionales de la enseñanza, miembros de comunidades religiosa, políticos, etc. de eludir su responsabilidad y menos aún de culpar sin escrúpulos a los que verdaderamente van a sufrir el fracaso casi tanto como el propio individuo.

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Noticias y política. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a En la escuela (El Bork)

  1. gaby dijo:

    muy interesante
    me fasino
    bueno nos vemos
    mi

  2. Labrysmoom dijo:

    Tienes muchísima razón en tu análisis del estado de la cuestión educativa. Yo no l limitaria a nuestra territorialidad, más te diré que en todo sistema cerrado se establece el control. Ya Platón propuso el contenido en ‘la república’.
    Te escribo desde un ordenador de la xarxa educativa catalana, a una escola pública, a punt d’entrar amb les nenes i nens de primer de primària. ´
    Contradiccions entre el que faig i el que vull.
    Es cierto, nos hemos quedado solas en esta profesión sin prestigio social.
    Recuerdo aquello que se decía. ‘El que vale, vale, y el que no para maestro’, acuñada en el franquismo cuando ser maestro era morirse de gana.
    Más de treinta años en este oficio y todavía me cuestiono su funcionalidad.
    Agradezco tu interés sobre la temática.
    Opino que es problema de toda la comunidad.
    A pesar del gregarismo social en que se incluye la opción educativa ésta consigue que unos y otros nos replanteemos día día ‘el què y el per què de tot plegat’.
    Salutacions des de Barcelona, Anna 😉

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s